martes, 14 de mayo de 2013
! LOS SEGADORES !
Julien Dupré
Pintor francés del siglo XIX, quien supo como ningún otro,
recrear en lienzo, la vida de los humanos y animales en el campo.
¿Y por qué no?
Lo importante es participar abierta, constructiva y positivamente, por eso, cuando nos preguntan si estamos dispuestos a comprometernos, contestamos: “¿Y por qué no hacerlo?”
ANÁLISIS DE BEATRIZ TALEGÓN | 06/05/2013
Siempre se ha sabido que es más fácil destruir que construir. Más sencillo criticar que proponer. En definitiva: la resignación tiende a expandirse y apoderarse de las circunstancias pero no por ello sufrimos menos.
Hace ya dos años que apareció un libro que llenó con contenido los espacios que estaban quedando vacíos de propuestas, pero llenos de indignación. “Indignaos” vino a plasmar sobre el papel muchas de las ideas que se venían comentando en distintos foros. Y después de ver la luz, las mismas ideas cobraron más fuerza y las charlas en los parques, entre amigos y desconocidos pasaron a tener datos, porcentajes, fechas y nombres propios de los que podríamos considerar más o menos responsables de lo que estaba comenzando a visualizarse en nuestra sociedad. Fueron momentos de revueltas populares, de asambleas constructivas que fomentaron el diálogo, la actitud pacífica y propositiva que la sociedad española necesitaba.
Al poco tiempo llegó otro libro:“Comprometeos”. Hessel, su autor, vino a decirnos que la energía que estábamos trasladando era muy positiva siempre y cuando después pasase a una fase de acción fundamentada en el compromiso con las causas que creíamos nobles. Él mismo señaló cuando el libro fue presentado que personalmente tenía su ideología política y que era fundamental concretar todas las propuestas de una manera estructurada para poder abordar las soluciones urgentes y necesarias.
En definitiva, el grito ante la oscuridad no enciende luces, simplemente nos conciencia de lo necesario que es arrojar luminosidad para poder trazar una ruta adecuada. Y siempre será mejor, como ya comentábamos hace poco en una charla abierta en la Universidad de Almería, una pequeña acción que una gran intención.
Ahora bien: ¿qué ocurre cuando se trata de proponer alternativas (sobre todo en política)? ¿Realmente somos una sociedad abierta al diálogo, a la crítica constructiva, al respeto de quien decide comprometerse y dar el paso hacia la acción? O, por el contrario ¿cuando alguien decide hacer algo la crítica absurda trata de aniquilar cualquier buena intención?
Es peligroso contemplar las ganas que algunos sectores demuestran tener cuando los jóvenes planteamos propuestas, compromiso, alternativas. Si lo que reclama la sociedad son nuevas ideas, nuevos proyectos, gente con ganas de hacer algo bueno para la ciudadanía, ¿por qué hay quien prefiere centrar su energía en intentar hacer añicos cualquier atisbo de intento en positivo? Si queremos mejorar nuestra realidad, debemos apoyarnos, sea donde sea que se quiera plantear el cambio.
Lo triste de esta cuestión es que cuando se intenta actuar de manera cooperativa, positiva, de frente y con ilusión hay que hacer un esfuerzo extraordinario por no despistarse y acabar malgastando energía a combatir ataques absurdos. Quizás precisamente sea eso lo que se pretenda con ciertas “campañas”: desanimar y desgastar a los que tienen las ganas de que nuestra situación cambie a mejor.
En definitiva la pregunta que ha de hacerse cada uno debería ser ¿qué tiene de malo que la gente se comprometa de acuerdo con unos ideales? ¿por qué se trata de desacreditar a cualquiera que dé la cara por un proyecto y con una ilusión? ¿No puede ser, acaso, esa actitud la que haga que muchos de los ciudadanos con buenas intenciones y mejores ideas no tengan ningún interés en dar el paso hacia el compromiso?
Efectivamente hay gente buena, la gran mayoría: que ni tiene cuentas en Suiza, ni planes ocultos. También en los partidos políticos. Gente que, dondequiera que esté, trata de hacer lo posible porque el mundo sea un lugar más agradable para la mayoría de quienes habitamos en él. Y por mucho que algunos políticos de la derecha más rancia de nuestro país se empeñen en decir que “no hay alternativa que no sea la de los recortes y la austeridad” en días como hoy efectivamente los hechos demuestran que sí la hay: que hay equipos de personas que plantean un proyecto ilusionante, diferente, con la visión y el compromiso de poner luz donde otros solamente plantan sombras –quizás para que no veamos con claridad las amnistías para los “amigotes”, las regalías para la banca, y la eliminación fulminante de nuestros derechos-. El Partido Socialista ha puesto sobre la mesa seis líneas principales de actuación muy concretas para dar solución a las graves dificultades que atraviesa la economía española, poniendo en el lugar central a las personas que las están sufriendo.
¿Por qué no ser valientes y comprometernos, ilusionarnos, y demostrar que sí se puede hacer las cosas que nos importan de otra manera? Si de verdad queremos que las cosas cambien para bien, lejos de criticar cualquier iniciativa, deberíamos comenzar por escucharla, estudiarla y tratar de mejorarla en la medida que a cada uno le resulte posible.
Hace unos días participé en un foro junto a Borja Semper, María Sanmiguel y Pablo Iglesias sobre los retos de nuestra generación. Fue curioso observar días después de celebrarse nuestro foro de debate cómo el último compañero que he citado, Iglesias, trataba de tergiversar un mensaje allí dado. Tanto Semper como yo misma hicimos alusión a la política como una dedicación noble, que en la mayoría de los casos está ejercida como una acción social por activistas honestos. Defendimos la acción política y hablamos de la corrupción como una cuestión que, lejos de estar generalizada en los senos de los partidos políticos, respondía a personas concretas que, como en todos los sectores de la población, pasaban por alto las conductas de respeto, convivencia y legalidad exigibles. Pues bien: la crítica del Sr. Iglesias se fundamentó en considerar que nuestros argumentos eran incoherentes –en el caso de Semper- e ingenuos –en el mío-.
Nadie de los presentes tuvo nada que reprochar a nuestro planteamiento, pero a la vista está que es más “entretenido” criticar cualquier cuestión en lugar de sopesar la importancia que tiene en este momento poner en valor el compromiso de los jóvenes que defendemos la política con la visión de dar un servicio a la sociedad para el bien de su conjunto.
En definitiva, una vez más, cooperar por los objetivos que nos afectan a la mayoría de los ciudadanos, pues sin duda, si todos caminamos para alcanzarlos, cuantos más seamos, más posibilidades de lograrlo tendremos. Poner en el plano real aquello de que lo importante es participar de manera abierta, constructiva y positiva. Por eso, a algunos, cuando nos preguntan si estamos dispuestos a comprometernos, contestamos: “¿Y por qué no hacerlo?”
Beatriz Talegón es secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas
Grecia saldrá del euro en 2013... y España en 2014 por la imposibilidad de crear empleo
Grecia saldrá del euro en 2013 y España en 2014, y será el paro y la incapacidad de ambos países de crear empleo el motivo del ‘nuevo Lehman’, que provocará una caída de 9 meses en los mercados antes de experimentar un fuerte rebote, como ocurrió en 2008.
Al menos eso defiende Charles Robertson, de Renaissance Capital, en su último informe macroeconómico en el que argumenta que el proceso será “rápido” e “impredecible” y recuerda cómo, durante la Gran Depresión, países con tasas de desempleo similares a las que sufre actualmente España abandonaron los tipos fijos del patrón oro para superar la crisis. España necesita la devaluación para ser competitiva y volver a crecer, como en los años 80, cuando con un paro del 20% se sirvió de debilitar la peseta para ayudar a crear puestos de trabajo.
Una tesis que dista mucho del momento de complacencia que viven los mercados y especialmente España, alimentado por algún dato positivo, un desplome de los costes de financiación, el rally del Ibex 35 y la pérdida de fuerza de la petición de rescate.
La clave está en el “grado de dolor que puede aguantar la población” y asegura que se va a “poner a prueba la fortaleza y resistencia de los españoles como nunca antes en la historia se ha hecho con una sociedad”.
Robertson parte de la previsión del Fondo Monetario Internacional del pasado mes de octubre, cuando aseguró que el crecimiento máximo que España puede esperar en 2017 es de apenas un 1,7%, muy bajo para que el país pueda crear empleo -teniendo en cuenta que desde 1981 el paro no ha disminuido con crecimientos inferiores al 2,5%- incluso asumiendo que la reforma laboral rebaje ese crecimiento al 1,5%-1,7%. De hecho, con estos números, la firma de inversión avisa de un paro cercano al 30% dentro de cuatro años.
Incluso si se atiende a las previsiones de la Comisión Europea o de la OCDE, con tasa de desempleo del 26%-27%, lo cierto es que los españoles van a llegar a 2014 sin ningún tipo de esperanza de mejora y, aunque realmente la economía comience una fuerte recuperación para entonces, sus efectos no se sentirán en la población hasta más adelante.
Por ese motivo, asume que los españoles –que ya mostraron su enfado contra el Gobierno anterior con un descalabro histórico del PSOE en las urnas en 2011- constatarán que “Mariano Rajoy les ha fallado” y “la gente tomará las calles para exigir el cambio”. Aun si el Partido Popular aguantara hasta las elecciones de diciembre de 2015, “es difícil que el electorado tenga paciencia” y si bien en estos momentos no hay alternativa política, “tampoco nadie en Grecia había oído hablar de Alexis Tsipras antes de mayo de 2012, y en junio era uno de los candidatos plausibles a primer ministro”.
Los antecedentes del patrón oro
Aunque esta situación parece descabellada, una de las cosas que nos ha enseñado la historia es que el abandono de un régimen de tipo de cambio fijo es algo completamente impredecible, incluso con tres meses de antelación.
Así, por ejemplo, el presidente Franklin D. Roosevelt prometió no sacar a EEUU del patrón oro durante la campaña de las elecciones de 1932 y al poco de llegar a la Casa Blanca la situación económica del país le obligó a ello. Lo mismo ocurrió en el Reino Unido en 1931, después de que el gobierno de coalición se viera abocado a llevar a cabo fuertes recortes, como el de los salarios públicos; o en los Países Bajos, que con un paro del 32,7% hizo lo propio en 1396.
“Actualmente nos encontramos en el momento equivalente a 1934, un año después de que EEUU abandonara el patrón oro (con un desempleo de entre el 21% y el 25%) y tres años después de que el Reino Unido liderara a un número de países europeos en la salida del tipo fijo del oro”, asegura Robertson. “Estos países, desde Suecia a Reino Unido, sufrieron menos la Gran Depresión, mientras los que devaluaron más tarde, Francia, Países Bajos y Polonia, sufrieron más tiempo”.
Todo esto, trasladado al momento actual, nos viene a decir que no debemos preocuparnos en exceso por Irlanda, Portugal o Italia, con tasas de paro de entre un 15,5% y un 10,6%, y sí por España y Grecia.
Grecia comenzará la recuperación antes que España
De hecho, si el experto fija en 2014 la salida de España del euro, Grecia tiene el camino de su salida más avanzado y se producirá tan pronto como este mismo año, con la caída del Gobierno provocada por una población que ya no puede aguantar más el estrangulamiento de los recortes impuestos desde Bruselas y la llegada de Alexis Tsipras al poder.
Así, después del shock inicial, con el normal caos económico posterior a una devaluación y un default -que no será tanto ya que los inversores han venido progresivamente reduciendo su exposición sobre el país- y que se podría traducir en caídas de entre un 10% y un 20% en las bolsas durante un trimestre, “para finales de 2014, la recuperación de exportaciones griegas habrá comenzado y el fuerte crecimiento y la creación de empleo en 2015 será tentador para España, como elboom de Reino Unido y Alemania a mediados de 1930 lo fue para los Países Bajos o Francia en 1936”.
Respecto a la posible oposición de Alemania a una ruptura del euro y las teorías que apuntan a que el motor de Europa necesita una moneda débil y que la revalorización de la divisa destruiría su competitividad, el analista de Renaissance Capital argumenta que “Alemania es un país de ahorro” y esto significa que “esos ahorros proveerán de una fuente barata de financiación al sistema bancario y, en consecuencia, al sector privado, que invertirá en ser más eficiente”. De hecho, con la apreciación del marco en los años 80 frente al dólar, que pasó de los 3,2 a los 1,5 dólares, la base exportadora de Alemania no se destruyó.
Por otro lado, sobre las palabras que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, pronunció en agosto acerca de la irreversibilidad del euro, y que hará todo lo que sea necesario y "será suficiente", que se materializaron en el anuncio de un programa de compra de bonos en septiembre, Robertson asegura que “el apoyo del BCE es más una aspirina, que una cura” y asegura que “lo que realmente necesita España, y lo que necesita cualquier país cuando su economía es débil, son tipos de interés negativos en términos reales”.
El espejismo de los últimos brotes verdes
Así, sobre los últimos brotes verdes que se empiezan a ver en forma deproductividad y balanza comercial, el experto asegura que la mejora de los costes laborales procede en parte de la caída de los salarios, pero también del aumento del desempleo al 25%. “Si el paro subiera al 50%, el dato sería probablemente mejor aún, pero no es políticamente sostenible. España necesita creación de empleo, y urgentemente, y eso no está en el mandato del BCE”. Y es que también la productividad creció durante la Gran Depresión…
En cuanto al aumento de las exportaciones de bienes y servicios, estas representan un 35% del PIB, lo que supone poca variación desde el 34% en 2011 o del 32% en 2001. Y el PIB ha caído un 15% desde 2007. “El aumento de la balanza por cuenta corriente de en torno al 2% del PIB desde un déficit del 10% parece positivo, pero se debe al colapso de la demanda interna, lo que supone que España no saca capital fuera del país, pero tampoco entra”.
Con todo, la cuestión más importante para los inversores de cara a los próximos años es si España abandona la Eurozona. Si finalmente ocurre, como asegura Robertson, veremos una reacción similar en los mercados a la que ocurrió en el último trimestre de 2008 tras la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, en septiembre de ese año, con desplomes del 50% en la renta variable, para después rebotar con fuerza entre los tres a nueve meses siguientes. En este escenario, muchos bancos tendrán que ser nacionalizados y el mundo experimentará otro shock económico global.
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