Las saverianas Bernardetta Bogianni, Lucia Pulici y Olga Raschietti, de 79, 76 y 82 años respectivamente, fueron degolladas en diferentes momentos en su convento de la capital, Bujumbura. El Papa muestra su pesar, esperando que "la sangre derramada se convierta en semilla de esperanza".
REDACCIÓN HO.- Tres monjas italianas, pretenecientes a la orden de las Misioneras de María Saveriane, han sido encontradas muertas este fin de semana en su convento de Kamenge, en la zona norte de la capital de Burundi, Bujumbura, según se ha informado este lunes. La Policía señala haber detenido a dos sospechosos. Según la diócesis de la ciudad italiana de Parma, a la que pertenecían las víctimas, aparentemente los homicidios habrían sido fruto del intento de robo por parte de un desequilibrado.
Mario Pulicini, superior de los misionarios saverianos en Burundi y responsable de la Parroquia de San Guido María Conforti de Bujumbura, en la que desempeñaban servicio religioso las hermanas asesinadas, ha explicado que los cadáveres de dos de las monjas -Lucia Pulici, que iba a cumplir 76 años este lunes, y Olga Raschietti, de 82 años de edad- fueron encontrados en sus dormitorios el domingo. El sacerdote ha indicado que el cadáver de la tercera monja, Bernadetta Boggian, de 79 años de edad, ha sido hallado este lunes por la mañana.
"Es difícil conocer los motivos que están detrás de estos asesinatos, pero nada puede justificarlos", ha dicho Pulicini, señalando que los asesinatos se habrían producido en dos momentos distintos. La diócesis de Parma, por su parte, ha señalado en su página web que las muertes de Pulici y Raschietti podrían ser "el trágico resultado de un robo armado por parte de una persona mentalmente desequilibrada". Estas dos monjas han estado prestando sus servicios en Burundi durante siete años, después de trabajar durante muchos otros en la República Democrática del Congo.
También el obispo de Parma -diócesis donde se encuentra la Casa Madre de la orden saveriana-, Enrico Solmi, también presentó su pésame a la familia y la orden de las misioneras.
Latragedia
El padre Mario Pulcini, contó a la agencia de prensa misionera "Misna" que en la tarde de ayer, domingo,la hermana Bernadetta "vino a mi oficina pidiendo noticias de las hermanas Lucía y Olga. Dijo que lepreocupaba que no hubiera señales de vida dentro de la casa. La hermana Bernadetta logró entrar por una puerta lateral que estaba abierta y las encontró a ambas en el suelo, degolladascon heridas profundas de puñal en el cuello".
La Policía, que se suponía debía vigilar los edificios religiosos, señaló que el asesino había empleado "una brutalidad particular" y que se había visto huir a un joven de la Parroquia una hora después del degollamiento de las dos monjas. Pero pese a la vigilancia policial y a la versión de la huida del criminal, presunto ladrón, en la madrugada otras tres monjas que habían quedado en el convento escucharon gritos y encontraron en su habitación, también degollada, a la hermana Bernadetta, la que primero había denunciado que algo raro estaba ocurriendo al padre Mario Pulcini.
Las monjas llamaron al convento de los Padres saverianos en una misión vecina. "Nos sentíamos seguras porque afuera estaba la policía, pero no sirvió para nada", dijo sollozando una de las tres monjas sobrevivientes.
Mensajes de pesar del Papa Francisco
"El Santo Padre pide al Señor que acoja en su morada de paz y de luz a estas tres religiosas fieles y entregadas. En esta trágica circunstancia expresa su cercanía a la comunidad religiosa a la que pertenecían, a las familias de las víctimas y a la entera comunidad diocesana", se añade. En el mensaje, publicado por la oficina de prensa del Vaticano, Parolin añade que "como prenda de consuelo [el Papa] les envía, de todo corazón, al igual que a todas las personas afectadas por esta brutal desaparición, una afectuosa bendición apostólica. "Me uno a las condolencias del Santo Padre y deseo asegurar a las personas cercanas a las religiosas difuntas mi ferviente oración", agrega.
Según la Santa Sede, el Secretario de Estado ha enviado otro telegrama a sor Inés Frizza, Superiora General de las Misioneras Saverianas en el que pone de manifiesto el dolor del Papa por la trágica muerte de las misioneras y aseguró "su viva participación en el profundo dolor de la congregación por la grave pérdida de estas entregadas religiosas". "Mientras espera que la sangre derramada se convierta en semilla de esperanza para construir la auténtica fraternidad entre los pueblos, [el Pontífice] eleva fervientes oraciones de sufragio por estas generosas testigos del Evangelio y de corazón imparte a sus familiares, a todo el Instituto y a cuantos lloran la pérdida, la consoladora bendición apostólica", finaliza el cardenal Parolin.