martes, 27 de agosto de 2013
¡Soy una persona mayor!
Constantemente se critica a las personas mayores
por no adaptarse al mundo moderno.
Sin embargo, nosotros nos responsabilizamos por todo lo que hemos hecho y no culpamos a nadie
por ello.
No obstante,
después de una serena meditación, nos gustaría señalar que, a pesar
de haber llevado
el pelo largo, de haber vivido
una revolución sexual, de habernos revelado contra ciertos
valores tradicionales y de haber bailado con Los Beatles y los Rolling Stones….
NO fuimos nosotros los que eliminamos:
La melodía de la música,
El talento y el ingenio de las creaciones artísticas, La buena voz a la hora de cantar,
El orgullo por nuestra apariencia exterior, La cortesía al conducir,
El romance en las relaciones amorosas, El compromiso de la pareja,
La responsabilidad de la paternidad, La unión de la familia,
El aprendizaje y gusto por la cultura, El sentimiento de patriotismo,
El rechazo a la vulgaridad y la grosería,
NO fuimos nosotros los que eliminamos:
La escena de la Navidad de las escuelas y ciudades, El buen comportamiento intelectual,
El refinamiento del lenguaje, La dedicación a la literatura,
La prudencia a la hora de gastar,
La ambición por lograr ser alguien en la vida
Ni tampoco sacamos a Dios del gobierno, de las escuelas de los hospitales y de nuestra vida.
El respeto a los demás. A las mujeres y ancianos, Y por supuesto que no somos los que eliminamos la paciencia y la tolerancia de nuestras
relaciones personales ni de nuestras interacciones con los demás.
¡En efecto, ya soy una persona mayor!
Pero todavía puedo animar una fiesta... incluso si sólo resisto hasta las 12 pm.
Todavía puedo abrir frascos con tapas a prueba de niños aunque tenga que usar un martillo.
Todavía me acuerdo de llegar a mi casa a una hora y en forma adecuada.
Todavía duermo como un bebé en las noches... aunque al otro día el cuerpo demore en permitir que me levante.
Pero todavía puedo
reírme de las críticas... aunque a veces no pueda oír bien lo que dicen de mí.
Todavía soy muy bueno contando historias o chistes… aunque las repita varias veces.
Pero no creas
que me he vuelto peleador, cascarrabias ni intransigente…
Simplemente que tengo edad para decir que hay cosas que ya
no me gustan…
Ya no me gusta la congestión de tráfico, ni las muchedumbres,
ni la música alta,
ni los niños gritones,
ni los perros que ladran,
ni ciertos políticos que engañan, ni tantas otras cosas
que ahora no recuerdo.
Pero sí deseo seguir disfrutando
de mi vida, la vida que Dios me ha regalado.
Eso si respetando a los demás y que los demás me respeten a mi.
No obstante, ahora no recuerdo quién me envío esto.
Tal vez se lo vuelva a enviar a la persona que me lo envió. Que me disculpe.
Total... ¡qué importa!
Seguro que él o ella
también se puso flores en la cabeza, entonó canciones protesta,
hizo algunas cosas no tan santas y se destornilló bailando con Los Beatles y
los Rolling Stones, como yo.
¡UN FUERTE ABRAZO!
por no adaptarse al mundo moderno.
Sin embargo, nosotros nos responsabilizamos por todo lo que hemos hecho y no culpamos a nadie
por ello.
No obstante,
después de una serena meditación, nos gustaría señalar que, a pesar
de haber llevado
el pelo largo, de haber vivido
una revolución sexual, de habernos revelado contra ciertos
valores tradicionales y de haber bailado con Los Beatles y los Rolling Stones….
NO fuimos nosotros los que eliminamos:
La melodía de la música,
El talento y el ingenio de las creaciones artísticas, La buena voz a la hora de cantar,
El orgullo por nuestra apariencia exterior, La cortesía al conducir,
El romance en las relaciones amorosas, El compromiso de la pareja,
La responsabilidad de la paternidad, La unión de la familia,
El aprendizaje y gusto por la cultura, El sentimiento de patriotismo,
El rechazo a la vulgaridad y la grosería,
NO fuimos nosotros los que eliminamos:
La escena de la Navidad de las escuelas y ciudades, El buen comportamiento intelectual,
El refinamiento del lenguaje, La dedicación a la literatura,
La prudencia a la hora de gastar,
La ambición por lograr ser alguien en la vida
Ni tampoco sacamos a Dios del gobierno, de las escuelas de los hospitales y de nuestra vida.
El respeto a los demás. A las mujeres y ancianos, Y por supuesto que no somos los que eliminamos la paciencia y la tolerancia de nuestras
relaciones personales ni de nuestras interacciones con los demás.
¡En efecto, ya soy una persona mayor!
Pero todavía puedo animar una fiesta... incluso si sólo resisto hasta las 12 pm.
Todavía puedo abrir frascos con tapas a prueba de niños aunque tenga que usar un martillo.
Todavía me acuerdo de llegar a mi casa a una hora y en forma adecuada.
Todavía duermo como un bebé en las noches... aunque al otro día el cuerpo demore en permitir que me levante.
Pero todavía puedo
reírme de las críticas... aunque a veces no pueda oír bien lo que dicen de mí.
Todavía soy muy bueno contando historias o chistes… aunque las repita varias veces.
Pero no creas
que me he vuelto peleador, cascarrabias ni intransigente…
Simplemente que tengo edad para decir que hay cosas que ya
no me gustan…
Ya no me gusta la congestión de tráfico, ni las muchedumbres,
ni la música alta,
ni los niños gritones,
ni los perros que ladran,
ni ciertos políticos que engañan, ni tantas otras cosas
que ahora no recuerdo.
Pero sí deseo seguir disfrutando
de mi vida, la vida que Dios me ha regalado.
Eso si respetando a los demás y que los demás me respeten a mi.
No obstante, ahora no recuerdo quién me envío esto.
Tal vez se lo vuelva a enviar a la persona que me lo envió. Que me disculpe.
Total... ¡qué importa!
Seguro que él o ella
también se puso flores en la cabeza, entonó canciones protesta,
hizo algunas cosas no tan santas y se destornilló bailando con Los Beatles y
los Rolling Stones, como yo.
¡UN FUERTE ABRAZO!
lunes, 26 de agosto de 2013
Un mapa recoge los más de 800 casos de corrupción registrados en España en la última década
Un estudio realizado por la Universidad de la Laguna destaca que el 88% de los casos de corrupción están relacionados con las grandes fortunas, las tramas urbanísticas y las propiedades del suelo.
La crisis económica se ha traducido también en una crisis de confianza en los políticos. Un estudio de investigadores españoles publicado en el European Journal of Political Economy indica que el 96% de la población no confía nada en los políticos actuales, mientras que un 93% de los ciudadanos cree que la corrupción llega a las instituciones públicas.
Y es que, como muestra el mapa superior, en los últimos diez años se han registrado más de 800 casos de corrupción política en España. Pero además, un estudio realizado por la Universidad de la Laguna destaca que el 88% de estos casos de corrupción están relacionados con las grandes fortunas, las tramas urbanísticas y las propiedades del suelo.
En el propio artículo, los investigadores concluyen que "cuando estos se convierten en grandes propietarios, empiezan a tener el mismo comportamiento que los antiguos caciques". Sin embargo, hay que tener en cuenta que todos estos estudios marcan pautas generales y que pueden existir notables excepciones.
¿Son los ricos menos honrados?
Varios estudios realizados tanto en España como en el resto del mundo recogidos por Yahoo concluyen que existe una relación entre poder adquisitivo y corrupción. En primer lugar, el citado medio señala un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en el que se intenta demostrar la conexión entre el nivel de riqueza y los comportamientos poco éticos.
Varios estudios realizados tanto en España como en el resto del mundo recogidos por Yahoo concluyen que existe una relación entre poder adquisitivo y corrupción. En primer lugar, el citado medio señala un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en el que se intenta demostrar la conexión entre el nivel de riqueza y los comportamientos poco éticos.
La investigación indica que las personas de clase alta y con mayor poder adquisitivo tienden a tener comportamientos menos éticos que las personas con menos recursos económicos, principalmente por el exceso de codicia. Esto es así porque los individuos con mayor grado de riqueza suelen estar más preocupados por su propio bienestar.
Asimismo, este mismo experimento también relaciona la posesión de coches de alta gama con un mal comportamiento al volante. Según el estudio, los propietarios de coches más caros son también más proclives a no respetar las señales en la carretera.
Otro documento publicado en Personality and Social Psychology Bulletin elaborado por científicos de la Universidad de California (Estados Unidos) asegura que las personas más ricas muestran actitudes más arrogantes, altivas y narcisistas que las personas más pobres.
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