Emergiendo de la Gran Muralla China
Fuerte La Latte, Bretaña, Francia
Peñon de Ifach, Calpe, Alicante, España
Bretaña
Climatron, Jardín Botánico, San Luis, Missouri
Gran Salón, Estación Unión, San Luis Missouri
Ocean Dome, Miyazaki, Japón
Baños Gellert, Budapest, Hungría
Coliseo, Roma, Italia
Torre Eiffel, Paris, Francia
Acropolis, Atenas, Grecia
TUNEZ
Yemen
Palmira
Maldivas
Agra
Pakistán
Zimbabwe
Laos
Palacio Buckingham, Londres, Inglaterra
Bali
Tomar -
Myanmar
Fiji
Polinesia
Sidney
Kilauea (Hawai)
Banff (Canadá)
Arizona
Chichen Itzá
Vista panorámica del Capitolio, EU
Cuba
Pittons (Santa Lucía)
Río de Janeiro
Machu Pichu
Andes (Argentina)
Antártida
Islandia
Moscú
Praga
Estambul
Plaza de España, Sevilla, España
Mikonos
París
Atlas
Libia
Andes Peruanos
Jerusalén
Petra
City Hall, Viena, Austria
Canada
Basílica Sacre Coeur, Paris, Francia
El edificio del Parlamento, Budapest, Hungría
El edificio del Parlamento, Viena, Austria
De compras en los almecenes de Harrods, Londres, Inglaterra
Ayuntamiento de estilo gótico de Wroclaw, Polonia
Río Limmat, Suiza
San Francisco, California
Con
diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;
—«Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
»Veinte presas
hemos hecho
a despecho,
del inglés,
»y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
»Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un
palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
»Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
»que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
»A la voz de ¡barco viene!
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
»En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:
»sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
»¡Sentenciado estoy a muerte!;
yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena
quizá
en su propio navío.
»Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
»cuando el yugo
de un esclavo
como un bravo
sacudí.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
»Son mi música mejor
aquilones
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
»Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
»yo me duermo
sosegado
arrullado
por el mar.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar».