AMIGOS DEL ROCIÓ
sábado, 25 de junio de 2011
EL CHINITO Y LOS PERROS
Había una vez un chinito que todos los días tenía que enfrentar un grave problema: cuando iba a su trabajo, debía pasar frente a una casona con un gran jardín y muchos perros, los cuales al ver pasar al chinito salían a la calle y comenzaban a perseguirlo enfurecidos. El chinito había intentado en repetidas ocasiones plantearle la queja al amo de los perros, un comerciante muy conocido de la zona, de nombre Jorge Curro, no siendo atendido jamás. Por último y desesperado por la situación, tomó una espada de gran tamaño, de ésas que usaban los guerreros chinos, y salió decidido a darle su merecido a los perros de Curro. Cuando los perros salieron a molestarlo, el chinito desenvainó su espada con un grito de guerra; pero Curro, el amo de los animales, que estaba en la casa, llamó a sus canes con un silbido: chuit... chuit... Y los perros se metieron a la casa. Al no ver otra alternativa, el chinito se dirigió a la comisaría a plantear su queja: "Señol comisalio, vengo a hacel una denuncia." "Sí, adelante dígame..." "Vengo polque los pelos del culo me molestan..." "¿Y por qué no se los corta?" "Polque cuano, chinito quelel coltal pelos, el culo hache: chuit, chuit... y los pelos che van pa adentlo."
POR ANDAR BORRACHO
Manolo entra como una tromba al bar del pueblo y grita, "Dame un whisky doble. ¡Estoy furioso!" El cantinero le sirve la bebida y Manolo se la toma de un trago. "Dame uno más." El cantinero le vuelve a servir e, intrigado, le pregunta, "¿Qué te sucede? ¿por qué vienes tan enojado?" Manolo responde: "Mira, estaba en el bar de al lado cuando entra esta rubia monumental y se sienta justa a mi lado. Tú sabes, era como una fantasía vuelta realidad. Entonces comienzo a sentir la mano de la rubia en mi pierna y la rubia se me acerca y me dice que lo siga y se levanta. No podía creer lo que estaba pasando, pero la seguí." "Me llevó hasta un hotel cercano y subimos a su cuarto. Tan pronto como cerró la puerta se quitó el vestido. ¡Era todo lo que traía encima! En un segundo me desvestí y en eso escucho un ruido de llaves fuera del cuarto y la rubia dice: Oh, ese es mi novio. Debe haber perdido su torneo de lucha libre y debe estar furioso. ¡Escóndete!" "Así que como rayo busco donde esconderme y no se me ocurre nada mejor que colgarme de la ventana tomado de los dedos a la cornisa. Entonces oigo que entra el tipo y grita, "¡Con quien estabas ahora, perra!" y empieza a revolver todo el cuarto, y luego dice, "¿Qué es eso que está ahí en la ventan?" Luego oigo que el tipo entra al baño y escucho agua correr, y de pronto el fulano me baña con agua hirviendo. ¡Mira! ¡Tengo quemaduras por toda la cabeza y los hombros!" El cantinero dice, "Vaya, de seguro que eso te enfureció." "No, realmente eso no fue lo que me molestó. Enseguida, el tipo comenzó a bajar la ventana una y otra vez, golpeándome los dedos. ¡Mira cómo me han quedado!" El cantinero dice, "Sí, ahora entiendo lo que te puso tan furioso." "No, eso no fue lo que me hizo enojar." "Bueno, ¿entonces que fue lo que te molestó tanto?" "Mira, estaba allí colgando, todo quemado y con los dedos destrozados, cuando se me ocurre voltear para abajo ¡y sólo estaba a 30 centímetros del suelo!"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)