viernes, 21 de junio de 2013

! EL LADRILLAZO !

 Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda
velocidad en su auto Jaguar último modelo,
con precaución de no toparse con algún chico
cruzando la calle sin mirar, al reducir la
velocidad; sintió un estruendoso golpe en la
puerta.
 Freno rápido y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y luna de la puerta de su lujoso auto.
 Rápidamente , dio un brusco giro de 180 grados; y
regresó a toda velocidad a donde vio salir el
ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que
lucía su exótico auto.
 Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos al
chiquillo,  empujándolo hacia un auto estacionado; le
gritó a toda voz: ¿Qué rayos fue eso?
 ¿Quién eres tu? ¿Qué crees que
haces con mi auto? Y enfurecido
casi echando chispas, gritaba y
gritaba al chiquillo:
 Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte caro! ¿Por qué hiciste eso?
Por favor señor, por favor. Lo siento, no quería dañar su coche.
Le lancé el ladrillo porque necesito ayuda y nadie se detenía, le
dijo el niño llorando.
 Por favor, Señor, por favor ¡lo siento mucho! “no sé que
hacer", suplicó el chiquillo. Le lancé el ladrillo porque
nadie se detenía, las lágrimas bajaban por sus mejillas
 "Es mi hermano", le dijo. Se volcó su silla de ruedas
y se cayó al suelo y no puedo levantarlo
 Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo: "¿Puede usted,
por favor; ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado y pesa
mucho para mí solo". Soy pequeño.
 Visiblemente impa tado por las
palabras del chiqui lo, el ejecutivo
se tragó el grueso  nudo que se le
formó en su garganta.
 Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de
pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó en su silla
nuevamente, sacando su pañuelo de seda para limpiar un poco
las heridas del hermano de aquel chiquillo especial.
 Luego de verificar que se encontraba bien, miró;
el chiquillo le dio las gracias con una sonrisa que no tiene
posibilidad de describir nadie... "DIOS lo bendiga, señor... y
muchas gracias" le dijo.
 El hombre vio como se alejaba el
chiquillo empujando trabajosamente
la pesada silla de ruedas de su
hermano, hasta llegar a su humilde
casa
 El ejecutivo no ha reparado aún la puerta del auto, manteniendo
la hendidura que le hizo el ladrillazo; para recordarle el no ir por la
vida tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para
que preste atención.
 DIOS nos susurra en el alma y en el corazón.
Hay veces que tiene que lanzarnos un
ladrillo a ver si le prestamos atención.
Escoge: escucha el susurro... o el ladrillazo.

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