viernes, 18 de enero de 2013

AL ANCIANO



Permítele hablar... porque hay en su pasado un tesoro lleno
de verdad, de belleza y de bien.

 Permítele vencer en las discusiones… porque tiene necesidad
de sentirse seguro de sí mismo.
Permítele ir a visitar a sus viejos amigos… porque entre ellos
se siente revivir.
 Permítele contar sus historias repetidas… porque se siente
feliz cuando lo escuchamos.
 Permítele vivir entre las cosas que ha amado… porque sufre al
sentir que le arrancamos pedazos de su vida.
 Permítele gritar cuando se ha equivocado… porque los
ancianos como los niños tienen derecho a la comprensión.
 Permítele tomar un puesto en el automóvil de la familia cuando van
de vacaciones… porque el año próximo tendrás remordimientos de
conciencia si el abuelito ya no existe más.
 Permítele envejecer con el mismo paciente amor con que dejas
crecer a tus hijos… porque todo es parte de la naturaleza.
 Permítele rezar como él sabe, como él quiere… porque el adulto
mayor descubre la sombra de Dios en el camino que le falta
recorrer.
 Permítele morir entre brazos llenos de piedad… porque el amor de los hombres sobre la tierra, nos hace presentir mejor el torrente infinito de amor del PADRE en EL CIELO.
                                         FIN      18/01/13

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